Cuando los primeros estadounidenses negros desembarcaron en la costa oeste de África hace 200 años, estaban siguiendo el recorrido inverso al de sus antepasados, quienes habían sido sacados a la fuerza del continente africano para ser esclavizados en América durante más de dos siglos.
Estos pioneros, muchos de ellos recién liberados de la esclavitud y otros hijos nacidos libres de personas esclavizadas, establecieron una colonia en el sitio que se denominaría Liberia, o «tierra de la libertad».
Dejaron atrás la sociedad esclavista de Estados Unidos, donde enfrentaron prejuicios, desigualdades e innumerables limitaciones, aún después de ser libres. En su nuevo hogar buscaron construir una vida con más oportunidades y derechos políticos.







